Es para evitar que los chicos ingresen a páginas de juego ilegal y violencia digital. Disponible para iPhone y Android, StopApuestas funciona con dos aplicaciones complementarias: una para adultos, que administra accesos y configura perfiles, y otra para menores, que convierte el dispositivo (celular y tablet) en un entorno seguro basado en una “lista blanca” de contenidos autorizados.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, presentó este lunes una aplicación orientada a prevenir el acceso de menores a sitios de apuestas ilegales, contenidos digitales no seguros y plataformas que promueven la violencia. La herramienta, disponible para Android y iOS, tanto para para celulares como tablets, propone un cambio de enfoque en el control parental: pasar de un esquema reactivo -centrado en bloquear riesgos- a un modelo preventivo, en el que el entorno digital se construye desde el inicio bajo criterios de seguridad.
Durante el acto, el mandatario definió el concepto de “barrio digital” como el espacio en el que niños y adolescentes se vinculan, interactúan y pasan buena parte de su tiempo. “Es el ámbito de socialización de nuestros hijos, con quiénes interactúan y lo que hacen cuando están frente a sus celulares”, sostuvo.
Pullaro explicó que la iniciativa surgió a partir de la preocupación por el crecimiento de las apuestas online entre menores y de situaciones recientes en ámbitos educativos que expusieron riesgos asociados al uso no supervisado de la tecnología. En ese contexto, remarcó la necesidad de que el Estado brinde herramientas concretas para acompañar a las familias. “Queremos que los padres se apropien de esta aplicación de manera positiva, para saber qué hacen sus hijos en el entorno digital”, afirmó.
La propuesta es impulsada de manera conjunta por la Secretaría de Tecnologías para la Gestión (STG) y la Lotería de Santa Fe, y apunta a consolidar un modelo de cuidado activo en el uso de dispositivos móviles.
En la misma línea, el vicepresidente ejecutivo de la Caja de Asistencia Social -Lotería de Santa Fe-, Daniel Di Lena, destacó que la provincia fue pionera en denunciar sitios de juego ilegal y advirtió sobre la magnitud del problema. Citó datos de organismos internacionales según los cuales uno de cada cuatro adolescentes de entre 12 y 17 años participó en apuestas, y señaló que investigaciones judiciales detectaron decenas de miles de menores operando en plataformas ilegales en pocos meses.
Por su parte, el secretario de Tecnologías para la Gestión, Ignacio Tabares, subrayó que el objetivo es “cuidar a los chicos en el barrio digital”, un espacio que, dijo, muchas veces se desarrolla en silencio y sin supervisión adulta. Desde el Ministerio de Educación, la secretaria general María Martín enmarcó la iniciativa como parte de una estrategia más amplia de alfabetización digital, orientada a promover un uso seguro, creativo y responsable de la tecnología.
Un sistema basado en accesos autorizados
La aplicación funciona mediante dos entornos diferenciados. Por un lado, los adultos instalan una versión desde la cual crean perfiles, autorizan contenidos y gestionan solicitudes. Por otro, los menores utilizan una aplicación que transforma el teléfono en un espacio de navegación controlado, bloquea navegadores externos y centraliza el uso en un sistema seguro.
El eje del funcionamiento es la denominada “lista blanca”: en lugar de bloquear miles de sitios potencialmente peligrosos, el sistema permite el acceso únicamente a páginas y aplicaciones previamente autorizadas. La plataforma incluye una base inicial definida por el Estado provincial, con más de 400 sitios web y 200 aplicaciones, y ofrece la posibilidad de personalizar los permisos según cada familia.
Además, cuando el menor intenta acceder a un contenido no habilitado, puede enviar una solicitud que el adulto decide aprobar o rechazar. Este mecanismo busca fomentar el diálogo y el acompañamiento en el uso de la tecnología.
La herramienta no solo apunta a restringir el acceso al juego online ilegal, sino también a impedir el ingreso a entornos digitales que incentiven la violencia o expongan a niños, niñas y adolescentes a situaciones de riesgo. De este modo, se configura como una política pública que combina prevención, educación y control en el ecosistema digital.

